Conductor ebrio atropella a diez personas, entre ellas
menores de edad, a una velocidad de 190 km/h.
Un terrible accidente acaeció en una céntrica calle de la
capital rusa en pleno Día Mundial Sin Automóvil. El conductor de un turismo
atropelló a diez personas que se encontraban en una parada de autobús, matando
a siete de ellas.
El joven, Alexander Maxímov,
de 30 años, confesó a los policías de tráfico haber tomado alcohol
durante dos días consecutivos antes de ponerse al volante. Aceleró el coche, un
Toyota, hasta los 190 kilómetros por hora y se pasó de frenada tras rozar la
mediana -valla metálica-, contra la que rebotando, el vehículo atravesó un
carril diagonalmente sin dañar a otros turismos y se chocó contra la parada, de
la que arrancó de cuajo el mobiliario.
La brutalidad del impacto hizo que las víctimas salieran
disparadas a distancias comprendidas entre 15 y 20 metros. Al menos cuatro de
los siete muertos eran adolescentes, de 14 a 18 años.
Los tres sobrevivientes del choque han sido ingresados en
un hospital de Moscú y sometidos a operaciones quirúrgicas de urgencia. El
propio responsable del accidente, con varios traumatismos, también se encuentra
ingresado en una clínica bajo vigilancia.


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