Después de que un entrenador se fijara en él, fue
aceptado en un equipo de fútbol chileno.
La historia de un futbolista
ruso encarcelado en Chile por tráfico de drogas ha alcanzado una gran
resonancia tanto en el país latinoamericano como en Rusia. El preso, que llamó
la atención de un entrenador de la penitenciaría, firmó un contrato con un club
profesional chileno.
Esta peculiar historia se ha
convertido en realidad para el futbolista ruso Maxim Molokoyédov.
En 2010, cuando tenía 24 años, fue condenado a tres años de prisión en Santiago
de Chile por tráfico de drogas tras ser detenido en un aeropuerto de la ciudad
con seis kilos de cocaína. En aquel entonces pensó que, tras lo sucedido, su
vida de deportista quedaba al otro lado de las rejas. Sin embargo, no hace
mucho que firmó un contrato profesional con el club chileno Santiago Morning.
En su ciudad natal, San Petersburgo, Maxim había jugado en la segunda división de los equipos Dinamo y Pskov 747. Su estilo de juego llamó la atención de Frank Lobos, un entrenador que trabaja en un programa de rehabilitación de la prisión, que lo vio un día en la cancha del centro penitenciario. La nueva vida de Maxim empezó cuando aquel se puso en contacto con el dirigente del Santiago Morning, Luis Faúndez.
Maxim Molokoyédov recibió incluso el elogio del seleccionador de Chile, Claudio Borghi. Ahora tiene permiso para salir de lunes a viernes, entre las 7:30 y las 15:00 horas, para entrenarse con el plantel del Morning gracias al entrenador Hernán Ibarra, que lo aceptó en sus filas tras verlo en acción.
A pesar de que Maxim no revela los detalles de su historia con las drogas, reconoce que cometió un error. Mientras tanto, algunos creen que el deporte puede ser un arma eficaz que le ayudaría a olvidar aquel episodio. Y hay gente que no tiene duda de que el futbolista, que ya ha cumplido una buena parte de su condena, todavía tiene todo un futuro por delante.
En agosto Maxim tuvo la oportunidad de regresar a Rusia, pero con la condición de no pisar tierra chilena durante los próximos diez años. A pesar de su deseo de volver a su casa, Molokoyédov decidió quedarse para seguir jugando con el Santiago Morning.
En su ciudad natal, San Petersburgo, Maxim había jugado en la segunda división de los equipos Dinamo y Pskov 747. Su estilo de juego llamó la atención de Frank Lobos, un entrenador que trabaja en un programa de rehabilitación de la prisión, que lo vio un día en la cancha del centro penitenciario. La nueva vida de Maxim empezó cuando aquel se puso en contacto con el dirigente del Santiago Morning, Luis Faúndez.
Maxim Molokoyédov recibió incluso el elogio del seleccionador de Chile, Claudio Borghi. Ahora tiene permiso para salir de lunes a viernes, entre las 7:30 y las 15:00 horas, para entrenarse con el plantel del Morning gracias al entrenador Hernán Ibarra, que lo aceptó en sus filas tras verlo en acción.
A pesar de que Maxim no revela los detalles de su historia con las drogas, reconoce que cometió un error. Mientras tanto, algunos creen que el deporte puede ser un arma eficaz que le ayudaría a olvidar aquel episodio. Y hay gente que no tiene duda de que el futbolista, que ya ha cumplido una buena parte de su condena, todavía tiene todo un futuro por delante.
En agosto Maxim tuvo la oportunidad de regresar a Rusia, pero con la condición de no pisar tierra chilena durante los próximos diez años. A pesar de su deseo de volver a su casa, Molokoyédov decidió quedarse para seguir jugando con el Santiago Morning.
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