sábado, 14 de abril de 2012

NAZIS HACEN PRESIÓN EN CONGRESO DE EE.UU.

El Partido preconiza la pureza blanca de la nación norteamericana y la expulsión de otras razas.

El Partido Nazi de América ha registrado por primera vez en sus 53 años de historia a un grupo de presión aquí en Washington, con la intención de ejercer presión sobre el Congreso para que apruebe leyes favorables a su ideario supremacista blanco. El Partido asegura en su página web que aspira a avanzar los principios del Nacional Socialismo en Estados Unidos, entre los que no sólo se halla la protección de la raza aria, sino también “la sostenibilidad medioambiental, el bienestar infantil y la libertad de credo sin temor a la persecución del Sistema”. 

El primer lobista del Partido Nazi es John Bowles, de 55 años. En una entrevista con el canal de televisión ABC News, ha dicho: “Siempre les digo a mis conciudadanos norteamericanos que necesitan practicar sus derechos constitucionales para que no se desgasten. Practicar el lobby es un modo de hacerlo, para explicar nuestras propuestas a los legisladores elegidos en el Congreso”. Además ha añadido que no va a “estamparles una esvástica en la cara a los congresistas”.Ahora que queda registrado, Bowles puede trabajar legalmente para difundir sus postulados en el Capitolio. 

El comandante de la Marina norteamericana George Lincoln Rockwell fundó el partido en 1959. Su sede central está en Arlington, Virginia, aquí en la zona metropolitana de Washington. En su página web se dice que el Partido se halla “en una seria lucha por la existencia verdadera de la Nación Blanca”. En su ideario se propone formar una nación de raza exclusivamente aria, y deportar a las personas de otro color de piel a otras naciones en las que vivan aisladas. “Debemos tener una América Nacional Socialista exclusivamente blanca, una América en que nuestros hijos y nietos jueguen y vayan a la escuela con otros niños blancos”, asegura. 

A pesar del revuelo causado por el registro de su primer lobista, el Partido Nazi de América no ha tenido nunca representación alguna en ninguno de los niveles políticos de la Administración norteamericana. Existe porque lo permite la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana, que ampara la libertad de expresión incluso en casos de apología del terrorismo o el racismo. En las pasadas décadas, lo único por lo que ha copado titulares ese partido ha sido por el asesinato a tiros de su líder, el comandante Rockwell, en un aparcamiento de Virginia en 1967.

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