Un golpe en la cabeza u otra
enfermedad capaz de afectar el área del cerebro relacionada a la visión, el
equilibrio y la postura corporal puede cambiar temporalmente la percepción del
mundo.
Imagine que, mientras ve esta página, un objeto pesado le
cae en la cabeza y lo aturde temporalmente; y que abrir los ojos, de pronto se
da cuenta que su computadora está de cabeza. Y de pronto, no solo su pantalla,
sino el escritorio dejó de estar apoyado en el piso y pasó a colgar de su
techo, que de pronto se convirtió en el nuevo piso.
¿Le parece inverosímil? Según una reciente publicación en
la Journal of Neurology desarrollada por el doctor Fernando Sierra, en España,
esta afección al cerebro, conocida como metamorfopsia invertida, “es poco
habitual, pero no excepcional”. De acuerdo a lo citado por la agencia Materia,
en Madrid (España) se han logrado detectar al menos 148 casos en los archivos
médicos eb el Hospital 12 de Octubre, en Madrid.
“Es un síntoma que poca gente conoce. En las facultades
de Medicina no se estudia y los médicos no nos lo solemos creer cuando
escuchamos que el paciente dice que ve todo del revés”, detalla Sierra acerca
de esta complicación que puede durar desde un par de minutos hasta tres días
seguidos.
Según el estudio, el infarto del cerebelo o del tronco
cerebral es la primera causa de la metamorfopsia invertida, pero también se le
relaciona con casos de epilepsia, migraña, esclerosis múltiple y con golpes en
la cabeza o cuello. Lo determinante es una disfunción en el área 7 del cerebro,
a ambos lados de la coronilla, zona donde converge información sobre la visión,
el equilibrio y la postura.
“Todavía no sabemos exactamente por qué unas lesiones tan
variadas y de localización tan diversa producen la misma inversión del campo
visual (…) Esto es una prueba más de que el cerebro no funciona como una gran
máquina con diferentes áreas aisladas (sino) existe una gran interacción entre
todas ellas”, comentó el especialista.
A esto hay que añadirle que sería un trastorno
infradiagnosticado. “Se trata de un síntoma que para las personas no
relacionadas profesionalmente con la medicina (…) es bastante chocante, por lo
que el paciente puede sentir cierto temor a no ser tomando en serio o ser
considerado un enfermo psiquiátrico”, señala el autor del estudio.


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