Las actividades físicas adecuadas
permiten reducir en un 50% el riesgo de recaída en pacientes con cáncer de
mama, del colon o de la próstata, de acuerdo con el oncólogo Thierry Bouillet.
Cofundador de CAMI (cáncer, artes marciales e
información), la única red nacional francesa que vincula deportes y cáncer, que
da clases de karate, yoga, gimnasia... a unos 3.000 pacientes en más de una
veintena de centros del país, el doctor Bouillet transmite incasable este
mensaje.
"Los estudios muestran que hay un beneficio,
cualquiera que sea el pronóstico", indicó en una entrevista con la AFP,
citando los tres cánceres más receptivos a la actividad física: el de la mama (como
evidencian 8 estudios), el del colon (3 estudios) y el de la próstata (2
estudios).
Sin embargo, los datos científicos demuestran también que
la práctica de actividad física es inútil si no es lo suficientemente intensa.
"La insulina, los estrógenos y la leptina, que son
factores de crecimiento del cáncer, sólo bajan a partir de un cierto nivel de
intensidad" que no es el mismo para los tres tipos de cáncer, dijo
Bouillet. Para el cáncer de la mama, el umbral es de el equivalente de unas
tres horas de caminata rápida por semana, pero para los otros dos tipos de
cáncer, es el doble.
Una dificultad suplementaria: el esfuerzo debe ser
practicado durante 6 a 12 meses antes de conseguir algún efecto.
Por supuesto, proponer un tal programa a pacientes
agotados por el cáncer no ha sido una tarea fácil. "Tuvimos que buscar
motivaciones, estructuras para dar a los pacientes el deseo de practicar un
deporte", señala el cancerólogo, autor del libro "Deporte y
cáncer."
Bouillet puso en marcha el CAMI en 2000, junto con
Jean-Marc Descotes, un ex atleta de alto nivel, para tratar, ante todo, la
fatiga de los pacientes.
"La actividad física es la única cosa que corrige la
fatiga", revela el oncólogo, que también subraya el aspecto placentero del
deporte, ya que "si la gente se aburre, decae".
Al preconizar actividades cada vez más diversas (danza,
patinaje artístico, escuela de circo) bajo la supervisión de monitores
capacitados, el CAMI ha superado todas sus expectativas.
"Le pedimos a los
pacientes que se queden un años, pero la mayoría permanecen más allá",
reconoce Bouillet. Los enfermos pagan 20 y 120 euros por año y el resto es
financiado por donaciones o subvenciones (algunas cajas de seguridad social, la
Liga contra el Cáncer, algunas mutuales, fundaciones empresariales...).
El CAMI aboga por la creación del primer diploma
universitario "Deporte y cáncer" de la Universidad París 13, pero
todavía tenemos que educar a los médicos, siguen muy reacios a prescribir el
deporte, indica Bouillet, en ausencia de estructuras claramente identificadas.
"Si un 30% de los pacientes con cáncer practicaran
un deporte, la seguridad social podría ahorrar 600 millones de euros, sólo en
medicamentos, sin contar las licencias de trabajo", indicó.

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