Hay zonas donde la esperanza de vida podría haber sido
hasta 22 meses más alta si hubiera menos polución.
En Europa hay zonas donde respirar significa reducir la
vida. La causa es el material particulado, la acumulación de pequeñas gotas de
un sólido o líquido en la atmósfera, capaces de penetrar desde los pulmones a
la sangre y provocar cáncer de pulmón y trastornos cardiovasculares.
A pesar de las restricciones impuestas sobre emisiones de
gases, la concentración excesiva del material particulado afecta a la salud de
un tercio de los residentes de las ciudades europeas, calcula la Agencia
Europea de Medio Ambiente (AEMA). Según el organismo, el aire contaminado es
responsable de acortar la vida de los lugareños en un promedio de ocho meses.
En la UE hay también zonas donde la esperanza de vida habría podido ser hasta
22 meses más alta si el nivel de polución hubiera sido más bajo.
La agencia detalla que los mayores problemas los sufren
los habitantes de las regiones industriales de Polonia, Italia, Eslovaquia,
Turquía, Suecia y los Balcanes. Hay países donde los niveles de material
particulado son altos también en las zonas rurales, como también Italia,
Hungría y los Países Bajos.
La polución del aire
cuesta a la UE aproximadamente un billón de euros anuales en gastos de sanidad
y en combatir el impacto más amplio sobre el sistema ecológico de la región,
calcula Jacqueline McGlade, la directora ejecutiva de la AEMA.

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