miércoles, 2 de enero de 2013

PUERTO RICO PASA DESAPERCIBIDO EN EL MUNDO DE LOS HOMICIDIOS


Puerto Rico registra uno de los índices más altos del mundo de homicidios con armas de fuego. Un dato estadístico que oculta a sus turistas y que hasta muchos de sus habitantes olvida.


San Juan es una de las ciudades más peligrosas del mundo por su alto nivel de criminalidad. 

Uno de los factores que llevan a ello es el narcotráfico y la violencia, sin duda. Pero otro es el elevado número de armas que existen en Puerto Rico, motivado porque la Constitución de EE.UU. permite la libre tenencia de armamento.

En Puerto Rico existe un millón de armas inscritas y las armas de contrabando serían más del doble, en una isla que no supera los 4 millones de habitantes. "En Puerto Rico hay miedo como consecuencia del problema de la criminalidad. La cantidad de asesinatos que se cometen en este estado caribeño sobrepasó el año anterior la cifra de mil", dice el sociólogo José Luis Méndez.

Y para combatir esa sensación, la gente acude a las armas que como dicen los expertos se ha convertido en un círculo vicioso. "Uno es la seguridad personal, otro es la parte deportiva. La gran mayoría de las personas en Puerto Rico que tienen licencia de armas la tienen tanto por seguridad, como por la parte deportiva", explica Víctor González, dueño del Club de Tiro AAA.

Y con este argumento, su proliferación se extiende a todos los segmentos sociales e incluso a toda edad. Los niños desde 7 años pueden obtener, previos requisitos legales, su licencia para utilizar armas de fuego.

"¿El problema es el niño o son las armas? El problema es la persona que tiene dificultad en su carácter o en su forma de actuar. Las armas no matan, son las personas", opina Francisco Umpierre, psicólogo infantil, quien además considera que el peligro más grande cuando un padre tiene un arma de fuego es no enseñarle a su hijo cómo manejarla adecuadamente.

Un problema que debe enfrentarse en el interior de las familias, pero también en toda la sociedad. El mayor reto no son las armas debidamente inscritas, sino las de contrabando. La Policía realiza constantes redadas y operativos de incautación de armamentos. Pero es urgente atacar el problema de raíz, advierten las organizaciones.

Puerto Rico ha iniciado sus primeros pasos de un largo camino para buscar reducir el gran número de armamento pero, sobre todo, pretende combatir por otros medios su alta tasa de criminalidad para que esas armas solo sean por deporte, y no por seguridad.

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