La temporada de fin de año es una época de unión
familiar, festejos y celebraciones por los logros alcanzados y de ilusión por
el año que entra; sin embargo, para algunos es un tiempo de tristeza, debido a
que esas metas propuestas a comienzo del año no se cumplieron, a problemas
financieros o a que se encuentran lejos de sus seres queridos.
La psicóloga clínica, Karina Lapa, basada en Davie,
asegura que durante estas semanas su consulta aumenta considerablemente con
casos de depresión decembrina, o lo que ella llama “ blues de fin de año”.
Según la experta, se trata de un problema común, pero al que debe prestársele
suma importancia.
“Es muy frecuente ver por esta época un aumento en la
búsqueda de terapia”, asegura la psicóloga brasileña. “Hay varias razones, ya
que se trata de una temporada muy sensible, especialmente para los latinos.
Mucha gente no tiene familia aquí, ya bien por su condición migratoria o por
falta de dinero para viajar, y en nuestras culturas celebramos reunidos en
casa, comiendo nuestros platos típicos y festejando a través de nuestras
tradiciones. No poder tener lo mismo aquí, es una de las causas principales de
esa tristeza por estos días”.
Lapa asegura que otra de las causas principales de
depresión de fin de año es la frustración por no haber cumplido los objetivos
durante el año, además de remordimientos por los errores cometidos y ansiedad
por las nuevas resoluciones.
“De una manera general esa depresión de fin de año tiene
que ver con las expectativas que no se lograron cumplir”, explica. “Muchas
veces la gente se pone metas muy altas que no alcanza a lograr para final de
año, como comprar una casa, viajar, cambiar de trabajo o casarse, y cuando esas
cosas no suceden vienen las grandes decepciones”.
Los síntomas de esta depresión son la falta de ánimo para
las actividades laborales o sociales, los pensamientos fatalistas y, en casos
más graves, pérdida de apetito y, por ende, de peso. En personas con
antecedentes de depresión, o en casos en los que haya síntomas más alarmantes,
la decisión debe ser buscar ayuda inmediatamente. Pero en depresiones
pasajeras, las soluciones pueden estar al alcance de la mano.
La psicóloga recomienda que para este fin de año, las
nuevas resoluciones sean planeadas en perspectivas reales y organizadas de
manera que se puedan conseguir.
“Debemos aprender a organizar los propósitos; lo más
importante es evaluar, revisar y analizar basados en la vida real, de manera
que cuando se planteen se puedan alcanzar”, continúa Lapa. “Hay que ver también
cuáles son las prioridades para cada individuo y preguntarse: ¿Qué pude hacer
mejor para que ocurriera?, en lugar de ¿por qué me pasó esto a mí? Luego,
debemos pensar cuál es el paso a seguir para lograrlo y organizar un plan de
acción”.
Otra situación que se agrava con la llegada de las
fiestas es el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, que aunque puede ser
también un síntoma de depresión, puede camuflarse fácilmente en medio del
alboroto de las reuniones familiares y sociales. También comer compulsivamente
puede ser otra señal de alerta.
“La gente se automedica y busca lo que sea para sanar el
dolor, pero definitivamente, ni el alcohol o las drogas, ni comer de manera
desenfrenada son un remedio, porque las consecuencias pueden ser fatales: es
como ponerle una curita a una hemorragia”.
Lapa recomienda estar pendientes de los familiares y
amigos que presenten algunos de estos síntomas; también se debe pedir ayuda si
la depresión continúa luego de la temporada.
“Si pasado el fin de año, cuando se acabaron las reuniones,
las cenas y los festejos, la persona sigue en el mismo estado de tristeza y
desilusión, puede tratarse de una depresión clínica que debe ser vista por un
profesional. Si por el contrario, el estado de ánimo vuelve a la normalidad, la
depresión fue transitoria y se puede regresar a la cotidianeidad. Lo importante
es prepararnos para que el próximo fin de año no ocurra lo mismo, aterrizando
nuestras resoluciones y organizando prioridades para el año que comienza”.
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