En mujeres es la primera causa de
muerte, por delante de los accidentes de tráfico. En los hombres es la segunda,
tras los tumores. Aunque los factores de riesgo son muy diversos, la
alimentación juega un papel importante. ¡Aprende a cuidarte!
La dieta es un elemento clave si queremos llevar una vida
saludable. Por eso los nutricionistas no paran de darnos pistas para cuidarnos
por dentro y por fuera. Aquí tienes los potenciales enemigos de tu salud,
evítalos y vivirás más y mejor.
1.
GALLETAS, PAPAS FRITAS Y BOLLERIA INDUSTRIAL
La lista de estos productos es interminable y el denominador común de todos ellos es que contienen un alto contenido de grasas trans, el enemigo número uno de nuestras arterias. En las etiquetas figuran como "parcialmente hidrogenado" o aceites hidrogenados, y se encuentran en todo tipo de snacks, alimentos congelados y productos horneados, incluyendo aderezos para ensaladas, palomitas de microondas, mezclas de relleno, congelados, etc. Los peores se esconden en los alimentos más sabrosos, de preparación rápida como aros de cebolla, patatas fritas y similares.
¿Por
qué es malo? Bloquean
las arterias, aumentando las concentraciones de lípidos y el colesterol malo en
la sangre y la reducción del colesterol bueno. Investigadores de la Universidad
de Carolina del Norte encontraron que las mujeres que comían siete gramos de
grasas trans al día (dos donuts o la mitad de una porción de papas fritas)
tuvieron un 30 % más de accidentes (de tipo isquémico) que las mujeres que
consumían solo 1 gramo al día. Otro estudio, realizado también en las mujeres,
demostró que las grasas trans promueven la inflamación y altos niveles de
proteína C-reactiva (PRC), un marcador de riesgo cardiovascular producido por
el hígado y por las células grasas (adipocitos), relacionado con el infarto de
miocardio, el ictus y otros ataques agudos cardiovasculares.
¿Qué
hacer? Limitar
el consumo de grasas trans a 1 ó 2 gramos al día. Evitar la comida rápida
(sobre todo los fritos) y mirar las etiquetas de los alimentos envasados. Es
recomendable hornear tu propio pan, pasteles... Buscar comida sana, snacks
alternativos como galletas de grano integral, palitos de sésamo…
2.
AHUMADOS Y CARNES PROCESADAS
Si tu debilidad es el salami, las salchichas, el tocino o un sándwich de ahumados, ¡cuidado con abusar!
¿Por
qué es malo? Están
sometidos a procesos de conservación que implican grandes dosis de sodio y
conservantes. El nitrato de sodio y nitrito afecta a los vasos sanguíneos,
haciendo que las arterias se endurezcan y se estrechen.
Muchos estudios relacionan el consumo de carnes
procesadas con la enfermedad arterial-coronaria y el consumo de embutidos y
ahumados se relaciona con un mayor riesgo de diabetes y una mayor incidencia de
numerosos tipos de cáncer, incluyendo leucemia.
¿Qué
hacer? Si a
media mañana sueles decantarse por sándwich de ahumados, jamón o cualquier otro
embutido, trata de variar tu dieta, ¿qué tal uno vegetal o de atún? También
puedes cocinar pavo o pollo y cortarlo en lonchas finas para hacer sándwiches
caseros.
3.
REFRESCOS LIGHT
Reemplazar las bebidas azucaradas por su versión light parece una solución inteligente para mantener el peso adecuado - un objetivo saludable para el corazón— pero resulta que este tipo de refrescos aumentan las opciones de sufrir un derrame cerebral.
¿Por
qué es malo? Las
personas que toman una bebida gaseosa (dietética o light) aumentan hasta en un
48 % su posible riesgo de accidente cerebrovascular. Según un estudio de la
Universidad de Columbia que siguió a 2.500 personas mayores de 40 años, beber
un refresco al día aumenta en un 60 % el riesgo de accidentes
cerebrovasculares, ataques cardíacos y enfermedad arterial coronaria que
aquellas que no tomaban refrescos light.
¿Qué
hacer? Sustituirlos
por agua, es lo más saludable para calmar la sed. Si no eres capaz inténtalo
con limonada, té helado o cualquier otro zumo natural de frutas o vegetales (a
poder ser recién exprimido y con la cantidad justa de azúcar o sal).
4.
CARNE ROJA
Según publica la revista 'Stroke', las mujeres que consumen una gran porción de carne roja cada día aumentan en un 50 % las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. El porcentaje es tan alto que asusta, pero se trata de un estudio sólido y veraz, puesto que los investigadores llegaron a esta conclusión tras analizar las costumbres alimentarias de 35.000 mujeres suecas durante diez años.
¿Por
qué es malo? Las
grasas saturadas de la carne roja obstruyen las arterias debido a una
acumulación de placas de proteína. Ahora resulta que la hemoglobina, el
ingrediente que le da la carne roja de su alto contenido de hierro, pueden
representar un peligro concreto cuando se trata de un derrame cerebral. Los
investigadores están estudiando si la sangre se vuelve más gruesa y más
viscosa, como resultado del consumo de hierro.
¿Qué
hacer? Consumir
carne de aves de corral -en particular, carne blanca - y pescados, más bajos en
hierro que la carne roja. También, elegir fuentes de proteínas más saludables
para el corazón como legumbres, frutos secos, tofu o lácteos descremados.
5.
SOPAS DE SOBRE Y ALIMENTOS PREPARADOS
La dosis de sodio y de otros conservantes que contienen
los alimentos congelados, precocinados, enlatados y demás envases suponen un
peligro real para la salud.
Según los nutricionistas es el peor delincuente que hay.
Por eso, hay tantas campañas en pro de una alimentación más sana y natural,
basada en productos frescos, de mercado. Incluso las autoridades han 'exigido'
a las empresas que reduzcan el contenido de sal en un 20 % en los próximos dos
años.
¿Por
qué es malo? La
sal o el sodio -como se llama en las etiquetas de los alimentos- están
directamente relacionados con el riesgo de ictus. En un estudio reciente, las
personas que consumían más de 4.000 mg de sodio por día tenían más del doble el
riesgo de ictus en comparación con los que comieron 2.000 mg o menos. Sin
embargo, los Centros para el Control de Enfermedades estiman que la mayoría de
los estadounidenses consumen cerca de 3.500 mg de sodio por día.
Los estudios demuestran que el sodio aumenta la presión
arterial, el principal factor causante de un accidente cerebrovascular. Y una
advertencia: el sodio lleva muchos disfraces complicados de entender para el
común de los mortales, que le permite ocultarse en todo tipo de alimentos que no
necesariamente aparecen catalogados como salados. Seguro que te suenan
ingredientes como bicarbonato de sosa, levadura en polvo, MSG (glutamato
monosódico), fosfato disódico, alginato de sodio… que realmente significan sal.
¿Qué
hacer? Cocina
tus propias sopas y guisos caseros para congelarlo en porciones individuales. A
la hora de comprar, lee las etiquetas cuidadosamente y elige aquellas
variedades bajas en sodio.

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