Cada año se producen en el África
subsahariana 3 millones de infecciones por el VIH. Prevenir esta sangría es uno
de los objetivos de miles de investigadores de todo el mundo; entre ellos se
encuentra el equipo que coordina José Alcamí, del Instituto de Salud Carlos III
de Madrid, que ha desarrollado una nueva molécula que podría evitar la
transmisión del VIH por vía sexual a partir de un antioxidante natural presente
en el aceite de oliva virgen extra. Su equipo va a liderar un proyecto europeo
para el desarrollo de esta nueva molécula, «pionera», como reconoce el propio investigador.
El proyecto ha sido seleccionado por la Comisión Europea de entre más de 100 y
le ha dotado de 1,8 millones de euros para los próximos dos años.
Alcamí explica que la nueva molécula posee una doble
propiedad: además de haber demostrado inhibir la replicación del VIH -los
estudios in vitro han demostrado una eficacia del 100%- también posee
propiedades antiinflamatorias -no produce inflamación local y reduce la
capacidad del virus para infectar los linfocitos en las mucosas-. Aunque
reconoce que todavía no conocen en qué proceso interviene la molécula «sabemos
que no es en la entrada, y pensamos que es un paso posterior, como cuando se
une a la integrasa»
La sustancia identificada podría ser de gran utilidad
para el desarrollo de geles microbicidas que, a través de su aplicación tópica,
puedan prevenir la infección del VIH. Según Alcamí, los resultados preclínicos
son muy esperanzadores: capacidad antiviral y antiinflamatoria demostrada in
vitro y en ratones humanizados. Ahora, dice, «vamos a iniciar la fase en
macacos, 12 en total, con el fin de determinar su exacto mecanismo de acción y
el grado de protección que confiere». Los resultados, señaló ayer, estarán en
dos años, aunque esperan disponer de resultados preliminares en un plazo de 1
año.
Síntesis química
Esta nueva sustancia, pionera tanto por su mecanismo de
acción como por su estructura química molecular, ha sido sintetizada por la
empresa la biotecnológica española Seprox , que la logrado producir en un grado
de pureza única. De hecho, dicha empresa ha solicitado su patente con el
objetivo de que pueda estar disponible para la población en un plazo de cinco
años. La molécula, el Hydroxytyrosol, es el más potente antioxidante natural
que se conoce que hasta ahora se extraía del olivo, está presente en el aceite
de oliva virgen extra (pero en cantidades muy pequeñas y variables de unos a
otros aceites), responsable, junto con otros compuestos fenólicos, del sabor
amargo característico del aceite de oliva. El logro de la empresa biotecnológica
española ha sido desarrollar un método de síntesis química y enzimática para
producirla a un grado de pureza única.
En este sentido, Alcamí ha adelantado que ya han
contactado con algunas ONG y gobiernos africanos para, si los resultados son
tal y como se esperan, iniciar ensayos clínicos en humanos. El desarrollo de
éste y de otros microbicidas, como el presentado hace una semana por el equipo
de Mª Ángeles Muñoz, del Hospital Gregorio Marañón, representa un área de
investigación muy activa en el campo del VIH y del sida. Estos compuestos son
especialmente útiles en determinados contextos socio culturales para disminuir
la propagación de la infección del VIH, especialmente en los países del África
subsahariana o de Asia pero también en colectivos dónde el uso del preservativo
no se sigue de manera rigurosa.
Protección a la mujer
«En poblaciones del cono Sur de África, lugar donde el
VIH y el sida es una epidemia devastadora que afecta a más del 20% de la
población adulta, la mujer estaría perfectamente protegida con un único sistema
de profilaxis que "culturalmente" estaría aceptado. En muchas
situaciones, microbicidas como el que vamos a investigar, representa el único
medio disponible para una mujer para evitar la infección por el VIH», añade Alcamí.
No obstante, este proyecto de investigación va más allá
de ser una alternativa para los países menos favorecidos en la lucha contra la
infección y se enmarca en el contexto actual de aumento de la enfermedad en los
países desarrollados. Se estima que solo en España se producen más de 3.500
nuevas infecciones cada año. «Existe una percepción de disminución de riesgo
debido a la pérdida del miedo al contagio que se ha instalado principalmente en
la población joven y que está llevando a la proliferación de prácticas sexuales
sin que se tomen las medidas preventivas necesarias», advirtió Alcamí.
En la investigación, además del grupo del ISCIII,
participaran una veintena de investigadores del Centro de Investigación en
Energía Atómica de París y del Hospital San Raffalle de Milán.

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