La mejor parte de ir a misa es salir de misa (¿y alejarse
de la iglesia con una dulce compañía femenina?).
Ir a la iglesia, de manera obligatoria, para oír misa, no
era para muchos de nosotros una experiencia agradable (uno se encontraba
queriendo hacer otra cosa y a veces albergando pensamientos de rebeldía).
Se le pidió a un niño del sistema escolar estadounidense
que dibujará su parte favorita de la misa y, con espontáneo talento natural que
resuena con la conciencia antidogmática, trazó la silueta de una iglesia
furibunda y a él con una compañera femenina retirándose de la iglesia, diciendo
adiós.

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